Kamae Do
Demostración técnica de Kyokushin

Karate

Visión, Unsoku, Corazón y Fuerza

Cuatro principios para el tatami y para la vida.

Ensayo

Visión, Unsoku, Corazón y Fuerza

Por Shihan Kristian Gómez Gunnebring

Para ser un buen artista marcial y, en realidad, para llegar a ser bueno en cualquier deporte hay una serie de principios que considero fundamentales y que, además, podemos trasladar perfectamente a nuestro día a día.

Siempre tendremos aspectos que mejorar. Lo importante es intentarlo, mantener la actitud correcta y seguir avanzando. Sin actitud, por muy buenos que seamos técnicamente o por mucha condición física que tengamos, difícilmente conseguiremos nuestros objetivos. La voluntad de mejorar y de aportar lo mejor de nosotros mismos en cada momento es fundamental.

VISIÓN, UNSOKU (trabajo de piernas), CORAZÓN y FUERZA (física, mental y técnica).

VISIÓN

La visión es la capacidad de observar nuestro entorno y recopilar información a través de lo que vemos: distancias, expresiones, gestos, movimientos, objetos, personas a nuestro alrededor, etc.

Es un principio aplicable a prácticamente cualquier deporte. Por ejemplo, en baloncesto debemos ser capaces de interpretar la trayectoria de una pelota para recibirla en el momento apropiado, así como calcular nuestra posición y la distancia a la canasta para poder encestar.

En las artes marciales ocurre exactamente lo mismo. Debemos observar al adversario, interpretar sus movimientos, calcular distancias y reconocer aquello que sucede a nuestro alrededor para poder reaccionar adecuadamente.

Este principio también puede trasladarse a nuestra vida cotidiana o al entorno laboral. Constantemente observamos gestos, posiciones, movimientos y reacciones. Toda esa información nos permite interpretar una situación y decidir cómo actuar.

Ver no es únicamente mirar; es observar, interpretar y actuar.

UNSOKU

En prácticamente todos los deportes es fundamental saber desplazarse y posicionarse correctamente para poder ejecutar una determinada acción.

Por ejemplo, en el tenis, si no estamos bien colocados en el momento de golpear la pelota, probablemente esta no irá donde pretendíamos. Expresado de otra manera: si no tenemos la distancia apropiada para ejecutar una acción, difícilmente obtendremos el resultado esperado.

En las artes marciales, la posición y la distancia son fundamentales. Debemos encontrar la distancia adecuada tanto para defendernos como para atacar. Si estamos demasiado cerca o demasiado lejos, un golpe puede perder efectividad; de la misma manera, una distancia incorrecta puede hacer que nuestra defensa ante una agresión no sea adecuada.

En defensa personal trabajamos además con el concepto de redundancia: no dependemos únicamente de una acción defensiva, sino que combinamos diferentes medidas de seguridad. Por ejemplo, mantener inicialmente una distancia adecuada y, al mismo tiempo, estar preparados para realizar un bloqueo o desplazamiento si fuera necesario.

Pero también debemos conocer qué distancia necesitamos para poder golpear, controlar o reducir a un adversario de manera efectiva.

Volviendo al ejemplo del tenis, existen numerosas formas de desplazarse. Se entrenan precisamente para conseguir la posición y la distancia adecuadas en función de la acción que queramos realizar, tanto para atacar como para defender una pelota.

En Karate y en las artes marciales sucede exactamente lo mismo. La distancia necesaria para alcanzar a un adversario con un golpe de codo no es la misma que necesitamos para ejecutar una patada frontal. Por ello, el trabajo de los pies, los desplazamientos y el posicionamiento constituyen una parte vital del entrenamiento.

Este concepto también puede trasladarse a nuestro día a día y al trabajo: saber mantener una distancia adecuada, posicionarnos correctamente, acercarnos o alejarnos según las circunstancias y adaptar nuestra posición a la tarea que estamos realizando. Puede suceder durante una reunión, atendiendo a un cliente en una tienda o trabajando en una línea de montaje.

En japonés, y especialmente dentro de las artes marciales, utilizamos el término MAAI para referirnos a la distancia y el espacio apropiados entre nosotros y nuestro adversario.

CORAZÓN

Las cosas que hacemos con pasión suelen salir mejor. Sin embargo, también existen muchas cosas que quizás no nos apasionen y que, aun así, debemos hacer.

Por eso vinculo el corazón no solamente con la pasión, sino también con la actitud.

Normalmente elegimos practicar el deporte que nos gusta, aquel que nos motiva o nos apasiona. De la misma manera, siempre que podemos intentamos desarrollar nuestra actividad profesional en algo que nos resulte interesante y satisfactorio.

Pero incluso cuando hacemos aquello que nos gusta podemos caer en la frustración. Las cosas no siempre salen como esperamos y podemos entrar fácilmente en una espiral negativa. Es precisamente en esos momentos cuando la actitud cobra todavía más importancia: persistir, no rendirse y levantarse cada vez que caemos.

Muchas personas eligen practicar un arte marcial porque les apasiona. Otras llegan por motivos completamente diferentes. Algunas pueden haber vivido una situación desagradable o incluso una situación en la que sintieron que su integridad estaba en riesgo. Otras practican artes marciales porque su profesión requiere saber defenderse o saber cómo actuar ante determinadas situaciones. También hay personas que viajan frecuentemente a lugares que consideran menos seguros y encuentran en las artes marciales una forma de adquirir mayor confianza y preparación.

Existen miles de motivos y, muchas veces, esos motivos se convierten en el motor que nos impulsa a continuar.

Ese motor puede transformarse en pasión: pasión por superarnos, espíritu de lucha, capacidad de resistir bajo presión y voluntad de no rendirnos.

Todo ello puede trasladarse perfectamente a nuestra vida cotidiana y profesional. Muchas veces, el éxito está estrechamente relacionado con la pasión por aquello que hacemos, pero también con nuestra capacidad para mantener la actitud correcta cuando aparecen las dificultades.

FUERZA

La fuerza física es importante en el deporte. Tener una buena condición física nos ayudará indiscutiblemente: podremos correr más rápido, resistir durante más tiempo o generar una mayor potencia.

Sin embargo, utilizar más fuerza no significa necesariamente hacer las cosas mejor.

Muchas veces realizamos determinadas acciones empleando una fuerza desmesurada y, como consecuencia, nos cansamos mucho más de lo necesario. En prácticamente todos los deportes se estudian y desarrollan formas de mejorar la técnica de ejecución precisamente para reducir la fatiga, aumentar la eficiencia y mejorar el rendimiento.

En las artes marciales ocurre exactamente lo mismo. Golpear más fuerte no significa necesariamente golpear mejor. Una de las claves está en eliminar movimientos innecesarios y utilizar nuestro cuerpo de la manera más eficiente posible.

Por ello, la técnica de ejecución es fundamental para alcanzar un buen rendimiento en cualquier deporte y, especialmente, en las artes marciales.

Pero cuando hablamos de fuerza no nos referimos únicamente a la fuerza física.

También existe la fuerza mental: la capacidad de controlar nuestra mente en lugar de permitir que nuestra mente nos controle; de evitar nuestras propias trampas y superar obstáculos mentales como el miedo, la frustración o la inseguridad.

Y existe también la fuerza técnica, que adquirimos mediante el aprendizaje, la repetición, la corrección y el perfeccionamiento de aquello que hacemos.

Estas tres dimensiones —física, mental y técnica— están estrechamente relacionadas.

Siempre podemos empezar desde algún punto y mejorar.

Hoy puedo hacer una flexión y mañana intentaré hacer dos. Si todavía no puedo hacer una flexión completa, comenzaré apoyando las rodillas. Si tampoco puedo hacerlo así, buscaré una variante más sencilla y empezaré desde ahí.

Lo importante es comenzar.

Esa actitud de no rendirse, aceptar nuestro punto de partida y avanzar poco a poco forma parte de nuestra fuerza mental. Y si, además, aprendemos a realizar correctamente esa flexión, utilizando una buena técnica, podremos progresar de una manera más eficiente.

Existen personas con importantes limitaciones físicas capaces de realizar cosas extraordinarias. Detrás de esos logros suele haber muchísimo entrenamiento, constancia y esfuerzo: buscar la técnica que mejor funciona, practicarla, corregirla y volver a intentarlo una y otra vez.

Entrenamos, corregimos y volvemos a intentarlo hasta conseguirlo.

De esta manera desarrollamos FUERZA física, FUERZA mental y FUERZA técnica.

Y, nuevamente, este principio puede trasladarse a prácticamente cualquier tarea que desempeñemos: buscar la excelencia, responsabilizarnos de aquello que entregamos, preocuparnos por hacer bien nuestro trabajo, buscar formas de mejorar, ponerlas en práctica y, cuando el resultado no sea el esperado, aprender de ello y volver a intentarlo.

Porque mejorar no significa hacerlo todo bien desde el principio. Significa seguir trabajando hasta conseguir hacerlo mejor.

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